No existen muchos datos, dado lo alejado de la época, aunque aparece una reseña en la prensa zaragozana en la que se habla de "un gaitero venido de Montalbán" refiriéndose a las fiestas de Estercuel.
La tradición oral ha perpetuado el recuerdo de una importante saga de gaiteros (tres generaciones) que recorrieron con sus instrumentos la comarca de Montalbán (Teruel).
Primera generación: Pedro Gracia
El primer "Cataplines", Pedro Gracia Larrea (1852-1938), tío Cataplines, el Viejo, aunque era natural de Nueros se empadronó más tarde en Montalbán con otros hermanos de su familia. Fue el primero de una saga que no se perdería hasta una tercera generación que, como consecuencia de la modernidad, dejaría aparcado el instrumento del abuelo. Su familia todavía conserva, en perfecto estado, la gaita que utilizaba; es un instrumento bien construido, aparentemente de madera de ébano, con refuerzos de plata en ambos extremos, una sólida funda de cuero la ha protegido del paso del tiempo.
Del tío Cataplines, el viejo, recuerdan vagamente que tocaba de oído y que nunca llegó a aprender música. Al tambor le acompañaba Mariano Coma Milián "El Salmerón". Más adelante sería su propio hijo, Valentín Gracia Coma quien le acompañaría.
Segunda generación: Valentín y Manuel Gracia.
A la muerte de Pedro tomó el relevo su hijo Manuel Gracia Coma (1869-1946) que aprendió de su padre a tocar la gaita de oído. De él se conserva otra gaita idéntica a la del padre aunque de otra madera de tono rojizo. Todo hace pensar que ambos gaiteros, padre e hijo, llegaron a tocar juntos en alguna ocasión. Junto con el instrumento se conservan también algunas pitas, algunas de ellas en proceso de construcción, por lo que se puede observar la técnica que empleaban. Las lengüetas son obra de este segundo cataplines.
Manuel siempre estuvo acompañado al tambor por su hermano Valentín (1892-1949) que ya había tocado antes con su padre. De esta segunda generación se conoce algo más que de la primera. Todas las piezas que tocaban las habían aprendido de su padre, con alguna nueva incorporación.
Recorrían las localidades de alrededor; si el lugar estaba un poco lejos venían a buscarlos con los machos o caballerías, pero conocían muy bien los atajos que eran mucho más rápidos que los caminos. No ganaban mucho dinero, pero sí que después de la actuación les invatan a comer en las casas de los pueblos donde iban a tocar.
Tocaban de todo: pasacalles, valses, pasodobles, tangos, y el famoso pasatrés de Montalbán.
La tercera generación: Manuel Gracia (1907-1970)

De izquierda a derecha: Manuel Gracia "tío Cataplines", el profesor de clarinete "tío Jabonero" y con el tambor el "tío Matías" |
Es el último Cataplines, Manuel Gracia Milián. Tocó la dulzaina sólo de chico, enseñado por su padre y también de oído, pero todo esto antes de la guerra. Con 16 ó 17 años se fue a Zaragoza y aprendió a tocar el clarinete.
Durante la guerra se metió en la banda de música y aprendió solfeo y música. Llegó a tocar diversos instrumentos, esto le sirvió para dar posteriormente cursos en su propia casa. Uno de sus alumnos fue Alfredo Armengod (padre del famoso Armengod de TV).
Manuel, a raíz de su evolución musical abandonó el instrumento del abuelo sustituyéndolo por el clarinete y el saxo. Según cuentan, transcribió todas las piezas que recordaba de su padre y a las que concedía gran valor. La mala fortuna hizo que las partituras se perdieran en una inundación.
Su formación como músico le llevó a enseñar a gente del pueblo música y crear una orquesta, la Orquestina "La Concha", que tenía mucho prestigio.
Con este último Cataplines se acaba la saga de músicos que pasa de padres a hijos. O quizá no... Desde el año 2002 Sonia Bielsa, nieta de Manuel, está aprendiendo a tocar la dulzaina en la "Escuela Popular de Música" de Zaragoza.
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Manuel con su mujer Patrocinio |
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